Imagina tener acceso al guion exacto de un discurso presidencial minutos antes de que se pronuncie en público, y poder apostar dinero real sobre ello. Eso es justo lo que hizo Gabriel Pérez, el operador encargado de cargar los discursos de Donald Trump en el teleprompter de la Casa Blanca: usó esa ventaja para apostar en Kalshi, una plataforma de mercados de predicción, sobre qué palabras concretas diría el presidente en sus intervenciones.
El resultado fue de 100.000 dólares de ganancia, hasta que la propia plataforma detectó el patrón y todo se vino abajo.
Cómo funcionó el truco
El trabajo de Pérez consistía en preparar y sincronizar el teleprompter con los discursos de Trump, lo que le daba acceso al texto exacto antes de que el presidente lo pronunciara en público. Kalshi permite crear mercados de apuestas sobre prácticamente cualquier evento real, incluyendo qué palabras concretas dirá una figura pública en un discurso concreto.
Pérez aprovechó ese acceso privilegiado para colocar apuestas prácticamente aseguradas. Sabía de antemano qué iba a decir Trump, así que apostar sobre ello dejó de ser una predicción y pasó a ser, directamente, una certeza con dinero de por medio.
La Casa Blanca lo despidió y Trump lo llamó «una vergüenza»
Kalshi detectó el patrón sospechoso en marzo de 2026, congeló los fondos de la cuenta de Pérez y presentó cargos, además de colaborar con la CFTC (Commodity Futures Trading Commission), la agencia que regula este tipo de mercados en Estados Unidos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca confirmó su despido, y el propio Trump lo calificó públicamente de «una vergüenza», descartando que hubiera más empleados implicados. Kalshi prohíbe explícitamente el uso de información privilegiada en su plataforma, así que Pérez no podrá alegar que desconocía las reglas: la Casa Blanca, de hecho, ya había advertido antes a sus empleados sobre esta prohibición en concreto.

No es un caso aislado (ni el más grave)
Lo llamativo es que este tipo de episodios se repite con una frecuencia incómoda en Kalshi y Polymarket, las dos grandes plataformas de mercados de predicción. Ya hubo apuestas sospechosas en torno a la captura de Nicolás Maduro, y hasta tres candidatos políticos llegaron a apostar sobre su propia investidura, algo que roza directamente el amaño.
Un análisis del Wall Street Journal publicado en mayo de 2026 destapó además hasta qué punto estos mercados están lejos de ser un juego equilibrado: el 67% de todas las ganancias en Polymarket se concentran en apenas el 0,1% de los usuarios. En Kalshi la cosa no pinta mejor, con 2,9 usuarios que pierden dinero por cada uno que gana, normalmente traders profesionales o empresas con acceso a datasets caros y algoritmos que el usuario medio jamás podrá igualar.
Y aquí está la parte que más me llama la atención: aunque el caso de Pérez es el ejemplo más burdo posible de información privilegiada, ni siquiera hacía falta ser un infiltrado en la Casa Blanca para tener la partida perdida de antemano. Con esas cifras del Wall Street Journal encima de la mesa, el usuario normal que entra a estas plataformas pensando que está «prediciendo el futuro» en realidad está jugando contra fondos y algoritmos con ventajas estructurales enormes. Lo de Pérez es solo el caso que salió a la luz porque fue demasiado obvio.
Visto en: Xataka
